Que ver en los alrededores de Betanzos

Alrededores de BetanzosDesde el parque del Pasatiempo y tomando la circunvalación en dirección a Santiago, al llegar al cruce de esta carretera con la de Curtis, en el lugar de As Cascas, se encuentra un edificio muy curioso construido por los mismos mecenas en 1901. Este Lavadero Público de estilo racionalista, con magnífico pilón sobre el Mendo y espaciosos tendales en dos pisos, se utiliza todavía por las últimas mujeres que lavan fuera de casa por comodidad, necesidad, acto social o respeto a las tradiciones.

De vuelta al centro por la avenida de Jesús García, las Escuelas, de 1924.

En los alrededores de Betanzos merece la pena visitar dos parajes de extraordinaria belleza, Chelo y A Espenuca, uno fluvial y otro montañoso, que muestran la variedad paisajística y la irregularidad orográfica de la comarca.

Chelo

A Chelo, declarado paraje pintoresco en 1971, se llega saliendo hacia Lugo y tomando una pista a la izquierda en Queiriz, muy poco antes de llegar a la confluencia con la variante de la N-IV que circunvala Betanzos. Se bajan unos 600 meros entre viñedos y se toma de nuevo el camino de la izquierda. A medio kilómetro se halla el Mandeo, ensanchado por la quietud y ensombrecido por la vegetación exuberante. El paseo se puede prolongar a pie remontando el curso del río.

A Espenuca

Para ir a A Espenuca, se sale también hacia Lugo y 1 km después de Queiriz se toma una desviación a la izquierda, señalizada, con glorieta. Tras 2 km de frondosa ascensión llegamos al mirador, a 290 m de altura, desde el que se divisa una extraordinaria vista del valle del Mandeo y de As Mariñas hasta el mar. Además, podremos visitar la pequeña capilla de Santa Eulalia da Espenuca, del siglo XII, sencilla y preciosa muestra del románico rural gallego, con una sola nave, techo de madera, canecillos y escaleras de acceso que salvan el desnivel del suelo. Curiosamente, el campanario se halla separado, en la cima del monte, seguramente para mejorar su eficacia sonora.

Saliendo de Betanzos por la carretera de A Coruña, y continuando por la orilla izquierda de la ría de Betanzos tomando la carretera AC161 en la curva de A Angustia, muy pronunciada y en cuesta, en dirección a Mariñán, Bergondo y Sada (9 km).

aldedores de betanzosA unos 2 km, al pasar el arroyo de Callou y encontrarnos con el puente de la autopista del Atlántico, debemos desviarnos a la derecha para acercarnos al pazo de Mariñán por una carretera que discurre entre las marismas de la ría y las huertas, frutales y viñedos. A 2 km, tras dejar medio kilómetro antes, a la izquierda, la aldea de Mariñán, se encuentra el pazo en un pequeño desvío a la derecha.

Por su aire palaciego, su ubicación privilegiada y sus cuidados jardines, el pazo de Mariñán destaca entre las muchas mansiones de su categoría existentes en As Mariñas. Se construyó en el siglo XVIII sobre la antigua casa de Bergondo, que pertenecía a los señores Pérez das Mariñas, y en el año 1936 fue donado a la Diputación, que la utilizaba para realizar actividades culturales y alojar visitantes ilustres.

Sus jardines, con escalinatas, balaustradas, esculturas y fuentes de piedra, combinan los macizos versallescos de mirtos recortados en preciosas figuras con la arboleda mixta de especies autóctonas y exóticas que se extiende hasta la orilla de la ría.

La carretera que nos trajo al pazo continúa hasta el puente de O Pedrido, que atraviesa la ría, donde debemos tomar hacia la izquierda la dirección de A Coruña por la LC 164 para dirigirnos a la iglesia de San Salvador de Begondo.

A unos 2,5 km, al pasar el cruce de San Isidro que forma perpendicularmente la carretera Betanzos-Sada, en plena “recta de oro”, donde tienen casa los grandes joyeros de A Coruña, tomamos una desviación a la derecha y a medio kilómetro llegamos a la iglesia.

De estilo románico de finales del siglo XII, con grandes dimensiones y perfectas proporciones, tiene tres naves y tres ábsides con arcos de medio punto y ojivales. En la portada, dos pares de columnas con capiteles vegetales y basas dóricas sujetan arquivoltas ajedrezadas que enmarcan un sencillo tímpano decorado con arquitos ciegos de medio punto. Los canecillos historiados, el rosetón calado, las ventitas abocinadas de los ábsides y el cruceiro constituyen otros elementos decorativos sobresalientes. La capilla adosada es un añadido posterior (siglos XIV-XV) y la casa rectoral es el antiguo convento (Siglo XVI).

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