Puerto de A Coruña
El puerto, por su extensión y por su papel histórico, económico y social, es el espacio más importante de A Coruña, aunque probablemente, también el más desconocido, incluso para muchos herculinos. Separado de la ciudad por una barrera de muro y verja, forma un mundo propio y complejo que se desarrolla en múltiples y variadas instalaciones a lo largo de más de 6 km de muelles. Alicientes más que suficientes para un paseo completo o parcial según los gustos del visitante.
El puerto de A Coruña es uno de los primeros puertos de Europa en capturas de pescado fresco y el segundo puerto de España en movimiento de mercancías, después de Tarragona, y en pescado congelado, después de Vigo, ocupa a 10.000 trabajadores directos y a más de 50.000 trabajadores indirectos, y de su actividad dependen más de 1500 empresas.
Todo este desarrollo del puerto de A Coruña se debe al buen aprovechamiento de las condiciones naturales de la bahía, pues a su magnífica situación geográfica, entre las grandes rutas marítimas continentales, y a sus amplios canales de entrada con profundo calado se suman unas infraestructuras modernas y especializadas, un rico y poblado hinterland, una ubicación central en la ciudad y unos buenos accesos por carretera, ferrocarril y oleoductos.
A Coruña Puerto
Es aconsejable realizar la visita de norte a sur y, en todo caso, es imprescindible detenerse en la dársena de La Marina, en el muelle de transatlánticos, la zona más integrada en la ciudad, y en el muelle pesquero de La Palloza, la zona más atractiva, aunque el espectáculo sea de trabajo duro marinero. Los puertos deportivos del dique de abrigo y de El Parrote son de paso obligado para el visitante a A Coruña.
Un atractivo añadido al paseo, si se realiza al atardecer, son las bandadas de estorninos que, en número de miles, dibujan curiosas figuras en el cielo al retornar a los jardines para pernoctar, después de procurarse sustento durante el día en las afueras de la capital. La dársena y el muelle de transatlánticos han sufrido una profunda remodelación para acentuar el carácter turístico y de ocio de esta zona del puerto. Los grandes buques de pasajeros y los yates ya atracan frente a La Marina y los coruñeses disfrutan, desde agosto de 2005, del comercial Centro de Ocio El Puerto, y cultural Palacio de Exposiciones y Congresos (Palexco), con un aparcamiento, en el espectacular edificio ‘Alas de Gaviota’, diseñado por los arquitectos Bofill y Portela, que ocupa el espacio de la antigua Estación Marítima.
Aqui mismo el visitante de A Coruña Puerto puede y debe embarcar en la lancha de Santa Cristina y cruzar toda la ría para saborear todavía más el mar y contemplar la mejor imagen de la ciudad, del puerto y de la bahía. En el puerto de destino le espera una magnífica playa, con jardines, buena infraestructura hostelera y un arenal hacia el mar y hacia la ría que acaba de ser regenerado con 500.000 toneladas de áridos.
El puerto mercante se extiende por los muelles de la Batería, Calvo Sotelo, Centenario, San Diego y Petrolero, con una peculiar fisonomía industrial de grúas, contenedores, tinglados, silos, tanques y depósitos, que se ha ampliado con un edificio en el muelle de Linares Rivas para albergar la nueva lonja y el control informatizado de las descargas y las subastas. Los piensos, los graneles y, sobre todo, los productos petrolíferos que dan sustento a la refinería son las mercancías de mayor peso dentro de un conjunto muy variado que atiende las necesidades de un amplio hinterland que en muchos casos se extiende a toda la región. Al muelle de la Batería se accede por la dársena; al de Calvo Sotelo, por el paseo de coches de los jardines de Méndez Núñez y por la plaza de Ourense; al Centenario, por la plaza de La Palloza, y a los de San Diego y Petrolero, por la calle Ramón y Cajal. De reciente construcción se halla un nuevo puerto exterior, ubicado en el litoral próximo a la refinería y a los polígonos industriales de Sabón y A Grela, y destinado a la carga y descarga de graneles líquidos y sólidos. Su comunicación directa con las autovías de Carballo y de las Rías Altas permite alejar el tráfico pesado del casco urbano.
El puerto pesquero merece atención especial porque la presencia del pescado fresco y el ambiente marinero, lleno de actividad y de color, atraen a cualquier visitante de Galicia, sobre todo si procede del interior. Se accede por las plazas de La Palloza y de Ourense, y ocupa los muelles de Linares Rivas, del Este y de La Palloza.
En el de Linares Rivas, con secadero de redes y oficinas y casetas de los armadores, se reparan y avituallan los barcos, igual que en el del Este, donde además están ubicadas dos fábricas de hielo. En el de La Palloza, más conocido como El Muro, se descarga la pesca y se hallan las dos lonjas y los departamentos de los exportadores. Todo este espacio, sin embargo, se encuentra al límite de su capacidad y ya se ha construido otra gran dársena pesquera, tres veces mayor, al lado de los varaderos de Oza, más allá del muelle petrolero.
En el uro, auténtica lonja nacional, comienza la actividad diaria de descarga por la tarde, y se prolonga hasta bien entrada la madrugada con la llegada de barcos de todos los tamaños y artes de pesca de las flotas de altura y de costa: volanteros, pincheros, trasmalleros, arrastreros, de cerco, etc. Operarios con botas y ganchos relevan en tierra el duro trabajo realizado por los marineros en cubierta, y preparan el pescado para el momento cumbre de la subasta que tendrá lugar a partir de las siete de la mañana. A esas horas en las que la ciudad duerme y las calles están desiertas, el griterío crece en El Muro.
A los hombres y mujeres de manos y rostros curtidos se suman los pescadores, exportadores, conserveros y restauradores para dar cuenta de las cajas perfectamente ordenadas en el suelo de la lonja.
Los subastadores fijan un precio de salida, que va descendiendo a velocidad endiablada hasta que algún comprador lo para. El bullicio concluye con la subasta de pequeños lotes fuera de la lonja, pero todavia queda faena para toda al mañana (manipulado, seleccionado, empacado) hasta alcanzar los puntos de destino, que en el caso de las flotas de camiones de los exportadores serán los cuatro puntos cardinales.
El ritual mágico de la subasta tiene probablemente los días contados, como los corros de la Bolsa, merced al Servicio central en A Coruña, ha empezado a comunicar informáticamente todas las lonjas gallegas. El encanto del bullicio y la humedad de El Muro da paso a la eficacia árida de los ordenadores.
El visitante del Puerto de A Coruña puede participar del final del proceso pesquero acercándose a la plaza de Lugo o a San Agustín, por citar los dos mercados más céntricos y mejor dotados, o a alguno de los muchos buenos restaurantes de A Coruña.
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