El visitante de Betanzos puede ir en coche siguiendo el curso del río hasta A Ponte Nova. Antes, a la altura de del puente de Hierro verá confluir los ríos Mendo y Mandeo y percibirá la configuración peninsular de la ciudad. Toda esta zona constituida por el malecón de A Ponte Vella y de A Marina, en las orillas del Mandeo, y por el Peirao y el paseo de Ramón Beade (donde se encuentra el Jardín Municipal), en las orillas del Mendo, ha sido rehabilitado para crear un paseo peatonal muy agradable. Frente al puente se halla la tercera puerta, el arco da Ponte Nova, también del siglo XV, que en su interior, de doble ojiva, se comunica con la puerta del Hórreo, un postigo abierto a la calle del mismo nombre.
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La plaza de García Hermanos, extramuros de la ciudad medieval, vertebra la vida betanceira entre lo antiguo y lo nuevo. Es más conocida como O Campo por ser el lugar donde se celebran las ferias los días 1 y 16 de cada mes, muy importantes antaño y pintorescas en la actualidad, donde los productos artesanos y tradicionales van siendo sustituidos por los productos más actuales e industriales.
Betanzos se caracteriza por sus edificios nobles de piedra y casas señoriales con sosportales y galerías que circundan un espacio amplio que parcelan las hermosas esculturas de Diana y los hermanos García y la pequeña arquitectura del Palco de la Música. La fuente de Diana, fue creada en hierro colado en 1866 como réplica de la diosa de Versalles. La estatua de los hermanos García Naveira rinde homenaje a los dos próceres de Betanzos, Juan María y Jesús, que invirtieron su fortuna americana en obras de carácter social y cultural.
Al lado de los hermanos se halla la iglesia de Santo Domingo, levantada en el siglo XVI con sencilla portada sobre la que se abre una hornacina con Santo Domingo. Los retablos renacentistas de la Capilla Mayor y la capilla del Rosario son las obras más valiosas del templo, que fue profundamente reformado en el siglo XVIII al que pertenecen la imagen del santo patrón y la esbelta torre de piedra. En esta última se amarra la noche de San Roque el gigantesco globo de 50 m de circunferencia que, decorado con dibujos críticos y anecdóticos de la vida laboral, fabrica en papel la familia Pita desde 1875.
En las salas del antiguo convento de Santo Domingo, detrás de la iglesia, compartiendo espacio con el Archivo y la Biblioteca, se halla el Museo das Mariñas, inaugurado en el año 1983, que recoge la historia y la cultura tradicional de la comarca. piezas castreñas, molinos romanos, mapas antiguos, pesas y medidas, blasones, trajes gallegos, habitación mariñana, etc.
Frente a la iglesia, el edificio Liceo, que iba a ser Archivo de Galicia y ha terminado por rehabilitarse como Centro Comercial, constituye una de las mejores obras arquitectónicas de Betanzos. Concluido en 1775, fue construido en estilo neoclásico con fachada de sillería y escalinata doble que asciende hasta la puerta principal rematada en un frontón partido por un elegante tragaluz ovalado.
En el otro extremo del flanco de la plaza, hay un bonito edificio neoclásico del siglo XVIII, de mampostería y piedra, que fue colegio de Huérfanas y en la actualidad se destina a Centro Social. Su sencilla fachada con balcón corrido de hierro forjado se halla coronada por el escudo de la ciudad.
El resto de la plaza mantiene la estética modernista de principios de siglo con claro dominio de las galerías blancas, entre las que se salpican otros edificios interesantes como la casa de Pita, de 1906, y la casa de Don Juan, en el número 8 de los soportales, de estilo ecléctico, construida en 1900 por Juan de Ciórraga.
Visitar Betanzos
Para visitar Betanzos se proponen al viajero dos itinerarios, uno callejeando por la ciudad vieja y sus monumentos, y otro por el campo próximo al río Mendo que incluye las principales obras de los hermanos Naveira.
El casco antiguo se construyó sobre un castro elevado desde cuya cima, la actual plaza de la Constitución, se configuró un trazado irregular, concéntrico y radial, de calles estrechas con cuestas pronunciadas que descienden hacia los ríos Mendo y Mandeo.
Salimos de O Campo por el Palco de la Música y a través de la porta da Vila, arco ojival con dos torres almenadas desaparecido en 1865 para ampliar la calle, de la que solo quedan tres escudos (Castilla y León, Betanzos y Galicia) incrustados en la primera casa de la rúa do Castro. Aquí podemos desviarnos unos metros por la rúa Nova para contemplar en un rincón pintoresco un coqueto hórreo típico de As Mariñas: rectangular, pies de cantería, tornarratos, armazón de madera de duelas verticales, cubierta a dos aguas y aleros.
Por la rúa do Castro se llega a la plaza de la Constitución, donde se halla el primer gran conjunto monumental. Al entrar, a la izquierda, se ve la casa Núñez, precioso edificio modernista de 1917. Después, el pazo de Bendaña, hoy Administración de Hacienda, con soportales ojivales, construido en el siglo XV y remodelado en los siglos XVII y XVIII. Y a continuación, adosada a un ábside de la iglesia parroquial de Santiago, la poligonal torre do Concello o del reloj, del siglo XVI, que antes llamaba a cabildo y ahora se reserva para las grandes ocasiones.
La iglesia de Santiago, de tres naves y tres ábsides irregulares, fue construida por Fernán Pérez de Andrade en el siglo XIV, en estilo románico tardío o románico ojival muy extendido por Galicia. la portada principal presenta arquivoltas ojivales decoradas con motivos vegetales y geométricos, y una secuencia de figuras de apóstoles, discípulos y ángeles rota en la clave por un Cristo sedente. En el tímpano aparece un Santiago a caballo y en los capiteles de las jambas escenas mitológicas y naturales.
En su interior destaca la capilla de San Pedro y San Pablo, tambien llamada del Arcediano, que se abre a la derecha del altar con un gran arco adintelado primorosamente decorado con grutescos. la reja de forja, la cúpula de nervios, el retablo y los sepulcros pétreos de Pedro de Ben, fundador de al capilla, y su hermano cubiertos por grandes arcos son obras maestras del gótico isabelino.
El retablo de San Marcos, en el ábside derecho, y la Santísima Trinidad, en el ábside izquierdo, ambos del siglo XVIII, son dos de las mejores obras de la escultura barroca gallega. Rosetones, ventanales ojivales y blasones de Andrade y Pedro de Ben completan la riqueza artística de este templo, al que no le faltan joyas de artes menores como una asombrosa custodia procesional de plata, del siglo XVI, con cuatro cuerpos de delicado trabajo miniaturista a cincel.
Frente a la Iglesia, otro edificio noble, el pazo de Lanzós, crea con el crecido magnolio un recinto agradable y romántico. presenta una bella fachada con curioso balcón volado y gran escudo de su propietario que parte el frontón sobre la puerta.
La plaza de la Constitución está presidida por el Palacio Municipal, construido en sillería a finales del siglo XVII con proyecto de Ventura Rdríguez. De exquisito estilo neoclásico, presenta gran armonía de paños y vanos, y estudiados contrastes de entrantes (portalón, ventanas) y salientes (cornisa, balcón, marcos, clave, pilares y capiteles), todo ello adornado con el fino detalle decorativo de las farolas y la balaustrada de hierro forjado y los tres escudos policromados de Galicia, España y Betanzos. En el vestíbulo se conservan blasones del antiguo palacio, y en las salas y escaleras obras pictóricas diversas.
Por la calle Roldán, donde se puede contemplar a la derecha el palacio de los Condes de Taboada, de 1805, con enorme blasón, llegamos a la calle de la Pescadería que toma su nombre de la plaza de Abastos de arquitectura interesante, de 1951.
Desde allí nos dirigimos a la plaza de Fernán Pérez de Andrade O Boo, el conjunto monumental más importante de la ciudad con las iglesias de Santa María de Azogue y San Francisco, pero todavía antes podemos precipitarnos vertiginosamente por la pintoresca pendiente de los Ferreiros hasta el arco da Ponte Nova, o realizar una pequeña incursión en diagonal por la rúa Travesa que nos permite contemplar la casa do Pobo, en el número 13, edificio ecléctico con decoración modernista construido por el arquitecto González Villar, y la casa Limiñón, con una preciosa galería modernista que data de 1902.

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La iglesia de Santa María de Azogue, al igual que las de Santiago y San Francisco, fue construida por O Boo en el siglo XIV con planta basilical de tres naves y tres ábsides. El atrio enlosado, cercado con un murete de piedra que salva suavemente las diferentes alturas de la plaza, y el crucero sencillo pero auténtico sirven de marco acogedor para la espléndida fachada principal del templo, que fue declarado monumento nacional en 1944. Dos hornacinas laterales a media altura, con imágenes de la Anunciación, descargan el rico trabajo escultórico que decora las arquivoltas semicirculares y apuntadas, los capiteles de las cuatro columnas y el tímpano, en el que se representa la Adoración de los Reyes y la Anunciación. Sobre la portada se abre un gran rosetón enmarcado por círculos concéntricos, y todo el conjunto se corona en el testero por el jabalí y la cruz de Andrade.
La iglesia de San Francisco, a pocos metros de Santa María, desde la que se ve una vista privilegiada del ábside principal y del brazo sur del crucero, es sin duda el monumento más importante de Betanzos y una de las mejores iglesias góticas de Galicia, declarada monumento nacional en 1919. Tiene una planta de cruz latina, con un ábside heptagonal y dos rectangulares, a la que se añadieron dos capillas en los brazos del crucero. La puerta principal ubicada en la calle Ana González, que hoy no se utiliza como acceso, presenta arquivoltas apuntadas y un gran relieve de la Epifanía en el tímpano, al que se ha incorporado la figura de San Francisco orante, siendo muy destacable la decoración iconográfica de los capiteles y bases de las columnas en los que aparecen caras, animales, el cordero pascual y el escudo de Castilla y León. En la puerta sur, también ojival pero más sencilla, destacan a ambos lados expresivas figuras de la Anunciación.
El ábside principal, que se abre desde el interior a través de un gran arco apuntado, tiene bóveda de abanico y gran riqueza decorativa en los nervios y en los muros, tanto en el frontal, con altos relieves de Juicio Final bajo el rosetón, como en los laterales, con relieves de escenas de caza. San Francisco y un Crucificado presiden este espacio perfectamente iluminado por ciinco esbeltos ventanales con maineles y vidrieras.
La iglesia de San Francisco es el gran mausoleo de la nobleza de As Mariñas, con numerosos sepulcros graníticos bellamente cincelados y enmarcados en arcosolios apuntados abiertos en los muros de la nave o de las capillas. En situación privilegiada y exenta, bajo el coro que sujetan tres grandes arcos de medio punto, se halla el sepulcro de Fernán Pérez de Andrade, el gran señor que reposa sobre dos enormes ejemplares de oso y jabalí. En los frentes se representan la Anunciación y el escudo familiar, con su lema ”Ave MAría gratia plena”, y en los laterales se repiten las escenas cinegéticas a las que era tan aficionado. Cubre el conjunto la estatua yacente del mecenas vestido de armadura. Las imágenes de la Dolorosa y de la Inmaculada, en los ábsides laterales, de la Quinta Angustia, en el extremo del brazo derecho del crucero, y el escudo más antiguo de Betanzos, en el arcosolio central de la capilla anexa.
En la plaza de O Boo, no sólo se ve engrandecidas por las iglesias antes citadas, otras casas con balconadas y galerías blancas, en trazado irregular, aportan el color y la ligereza que, en contraste con la piedra sacra, producen un conjunto único, arquitectonicamente dinámico y estéticamente bello. En la calle San Francisco, más abajo, hay todavía otros edificios interesantes como la tradicional casa de los tres balcones o la modernista casa Etcheverría, en la esquina con la calle Ana González en la que también se ubican, ocupando el antiguo claustro de San Francisco, las Escuelas Municipales Jesús García Naveira, construidas en 1917 en estilo ecléctico con arcos islámicos y decoración barroca y modernista. Continuando por la misma calle y doblando a la izquierda al cruzar la calle de la Ribera, se llega a la praza da Mariña donde se halla el Matadero, otro edificio ecléctico de piedra, levantado en 1910 y reconvertido para usos sociales.
De vuelta a la Ribera, por el arco del mismo nombre se entra en la rúa da Cerca, que sigue el trazado de las murallas y conserva varias casas de los siglos XV, y XVI. A su lado, podemos contemplar buenas muestras de los típicos balcones que se utilizaban como sustituto urbano del hórreo para secar el maíz y las hortalizas.
Por el arco da Ponte Vella hacia la derecha caminaremos por la rúa da Fonte de Untas hasta alcanzar de nuevo O Campo. Al principio de la calle se halla el convento de las Madres Agustinas, erigido a finales del XVII sobre el antiguo hospital del XVI del que se conservan el claustro y los escudos imperial y local de la fachada. Antes de iniciar la emblemática subida a O Campo, con sus casas porticadas y colgantes, podemos continuar por la Cañota, donde los balcones de colores y los talleres marineros daban vida al antiguo embarcadero.
Y no se puede dejar Betanzos sin visitar el parque del Pasatiempo, un singular conjunto histórico artístico, capricho ilustrado, producto de la generosidad, sabiduría, imaginación y romanticismo de los hermanos García Naveira.
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